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Bathilda Bagshot era amiga de Dumbledore


Bathilda Bagshot

Notoria historiadora, autora de Historia de la Magia. Sus estudios son anteriores al siglo XIX.

Lugar de residencia: Valle de Godric, vecina de los Dumbledore. Fue muy dulce con los Potter y con Harry. Bathilda los visitaba casi todos lo días, y la consideraban una viejecita fascinante que contaba historias de lo más fantásticas acerca de Dumbledore.

Bathilda vio una vez a Ariana Dumbledore, y sacó conclusiones equivocadas. Varios años más tarde, sin embargo, la autora envió una lechuza a Albus a Hogwarts, habiendo quedado favorablemente impresionada por su papel en la transformación de trans-especies en Transfiguración Hoy. Este contacto inicial la llevó a conocer a toda la familia Dumbledore. Bathilda estuvo presente en los funerales.

Rita Skeeter utilizó Veritaserum para sacar información a Bathilda sobre Albus Dumbledore, historia que publicaría después en Vida y Mentiras de Albus Dumbledore. Esta filtración no contenta a todos por igual: Elphias Doge no le da credibilidad, mientras que Tía Muriel asegura haber escuchado algo similar gracias a que Bathilda era amiga de su madre (RM8).

Harry y Hermione van a visitarla en Navidad de 1997. Hace pasar a Harry por unas escaleras  pronunciadas y estrechas rellano superior, girar a la derecha hasta un dormitorio de techo bajo oscuro como un pozo y que olía horriblemente. Harry solo pudo divisar una habitación con algo sobresaliendo de debajo de la cama  y allí Bathilda se transformó en serpiente. Bathilda había muerto semanas antes y Nagini había tomado posesión de su cuerpo para poder atacar a Harry.

Cuando Harry y Hermione conocen a Bathilda se encuentran a una anciana pequeña, que cojea, torpe, encorvada por al edad, con los nudillos azules y moteados, sus ojos estaban velados por las cataratas y hundidos en pliegues de piel transparente, olía a vejez, a polvo, a ropas sin lavar y comida rancia, llevaba puesto un chal negro comido por las polillas, revelando una cabeza canosa a través de la cual se veía claramente el cuero cabelludo.

La casa de Bathilda tenía el jardín sin arreglar, velas que se sostenían en platitos alrededor del cuarto, posados precariamente sobre montones de libros y sobre mesitas desconchadas con grietas y mohosos clips, una cómoda inclinada precariamente sobre la cual había colocadas un gran número de fotos, vaso de plata polvoriento y estanterías de libros (RM).

contenido original © 2007 Zirtaheb y El Cronista de Salem
Contenido Original: 26/7/2007 ~ Última Actualización: -/-/-