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Bella llama a Narcisa Cissy


Narcisa Malfoy Black
Esposa de Lucius y madre de Draco, de largo cabello rubio, tiene una mirada como si algo le apestara en la nariz (CF8). Pelo rubio largo, que al caerle suelto por la espalda le da la apariencia de una persona ahogada. Manos blancas, con dedos delgados. Ojos azules. Mejillas pálidas. Mide lo mismo que Harry. Pese a su palidez y otras características físicas, su cara guarda parecido con la de su hermana Bellatrix, sobretodo cuando muestra arrogancia (PM). Draco quería ir a Durmstrang en vez de Hogwarts, pero Narcisa no quería enviarlo a una escuela tan alejada de casa (CF11). Se presume que Narcisa es quien envía diariamente dulces y pasteles a Draco cuando está Hogwarts (CF13).

Narcisa nunca ha sido Mortífaga, pero ha compartido su ideario hasta el momento en que la vida de su hijo Draco corre peligro. Sólo en ese momento decide actuar para salvarle, aunque eso signifique traicionar al Señor Tenebroso (RM, CB).

Narcisa pertenece a la antigua familia de los Black, y es hermana de Andrómeda Tonks y Bellatrix Lestrange (OF). Sus padres eran Druella y Cygnus Black II. Nació en 1955 (AGB).

Al ser enviado Lucius a Azkaban, Narcisa se queda sola con Draco (OF). Por los trabajos frustrados que Voldemort encarga a su marido, los Malfoy pierden fuerza entre los Mortífagos pero la primera preocupación de Narcisa siempre es su hijo. Voldemort se asienta en su casa para disgusto de los Malfoy quien poco a poco van perdiendo fuerza en su bando. En la batalla final de Hogwarts y por salvar a su hijo, los Malfoy se separan de los mortífagos. Narcisa es quien debe comprobar que Harry está muerto y engaña a Voldemort (RM). Más tarde alegaron que habían ayudado a Harry para no ingresar en Azkaban (CB).

Su nombre de soltera era Narcisa Black, y Bellatrix le llama cariñosamente Cissy (PM).

En 1996 Narcisa, acompañada de una Bellatrix enfadada, visita a Snape en su casa. Narcisa le implora a Snape que si su hijo Draco no logra la misión que Voldemort le ha encomendado, él se encargue de terminarla. Tanto es su interés, que le hace realizar un Juramento Irrompible (PM). Narcissa es una madre preocupada por la vida de su único hijo, que no duda en pedir ayuda para protegerlo, aunque ello suponga desobedecer las ordenes de Lord Voldemort  (con las posibles consecuencias que esto pudiera acarrearle). Esto se deduce de su estado de agitación cuando visita a Snape: manos temblorosas, palidez de su rostro, nota de histeria en su voz... Aunque cuando Harry habla de ella, lo hace como si Narcissa considerara a Draco una de sus simples posesiones (PM).

Se ha rumoreado que Narcisa podía tener relación con Lily o Petunia Evans (por tener nombre de flor) pero J.K. Rowling lo ha desmentido. Ella es la única de las hermanas que no tiene nombre de constelación, pero J.K. Rowling lo explica:
"Es solo una de esas tradiciones familiares, a pesar de que Narcisa la rompe. Yo siempre le había pensado a ella como "Narcisa", por lo que decidí no cambiarle demasiado cuando se me ocurrió lo de los nombres. Ha habido especulaciones sobre si ella tenía relación con Lily y Petunia, por el tema de las flores, pero quiero desmentir el rumor aquí mismo: no tienen relación." (WBD).

Sobre el nombre de Narcisa:
En la versión original, el nombre de Narcisa es Narcissa (con doble 's').

En la mitología griega, Narciso era hijo de la ninfa Liríope. Se dice que es narcisista aquel que se quiere excesivamente a sí mismo. Aquí la leyenda de Eco y Narciso:

"Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.

Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas.

Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.

Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.

- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?

- Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.

Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído... "qué estúpida... qué estúpida... qué... estu... pida...". Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva...

Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así, Némesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos."

contenido original © 2004-2007 El Cronista de Salem
ilustración original © 2002 LMR
Contenido Original: 17/5/2004 ~ Última Actualización: 30/9/2007