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La matrícula del Expreso Hogwarts es 5972


Expreso Hogwarts
El Expreso Hogwarts es un tren de pasajeros que recorre la distancia entre la estación King's Cross de Londres y la estación de Hogsmeade, cerca de Hogwarts. Hace este recorrido cuatro veces al año, y probablemente más veces, si es necesario. Lo hace el 1 de septiembre a las 11 de la mañana, desde el Andén 9¾, King's Cross, hasta Hogsmeade (llega al caer la noche). Muchos estudiantes cogen el tren para volver a casa en Navidad y vacaciones de Pascua. También lleva el tren de vuelta al terminar el colegio, en junio.

El tren es una locomotora de color escarlata. No hay servicio de restaurante, pero si hay una bruja que lleva un carro donde los estudiantes pueden comprar varios tipos de golosinas y zumo de calabaza. Hay uno o dos vagones al principio del tren para los prefectos de Hogwarts. No suele haber tampoco adultos a bordo del Expreso Hogwarts, excepto la bruja que lleva el carro y el conductor. Aparte de ellos, Remus John Lupin cogió el tren el 1 de septiembre de 1993 para ir a Hogwarts como profesor (PA). Horace Slughorn también, utilizando el compartimento C para una improvisada con estudiantes que le resultan interesantes (PM). El tren también cuenta con un baño (OF38).

Como sabemos gracias a los relatos históricos y por la evidencia dejada en tallas de madera y grabados, los estudiantes de Hogwarts solían viajar al colegio de la forma que les apeteciera. Algunos iban volando en sus escobas (algo bastante difícil llevando maletas y mascotas); otros intentaban aparecer por arte de magia (a menudo con efectos desastrosos, ya que el castillo y los terrenos siempre han estado protegidos con encantos anti-aparición); otros llegaban montados en toda clase de criaturas mágicas.

A pesar de los accidentes que solían suceder por culpa de estos diferentes modos de transporte mágico, sin mencionar todos los avistamientos de magos volantes viajando hacia el norte de los que eran testigos los muggles todos los años, los padres siguieron siendo responsables de llevar a sus hijos al colegio hasta la imposición del Estatuto Internacional del Secreto en 1692. Es en este momento cuando el encontrar un modo más discreto de transportar a cientos de niños del mundo mágico desde todo el Reino Unido a su colegio secreto de las Tierras Altas de Escocia se volvió prioridad.

Por consiguiente se situaron Trasladores en puntos de recogida en toda Gran Bretaña. La logística supuso grandes problemas desde el principio. Todos los años a un tercio de los estudiantes le era imposible llegar, o bien no habían llegado a tiempo para efectuar el transporte a la hora establecida o no habían encontrado el discreto objeto encantado que les transportaría al colegio. También estaba el hecho desafortunado de que muchos niños se mareaban (y todavía se marean) con los Trasladores y la enfermería se encontraba abarrotada durante los primeros días del curso, mientras que los estudiantes que se mareaban se reponían de sus ataques de histeria y de las nauseas.

Aunque el Ministerio de Magia tuvo que admitir que los Trasladores no eran la solución ideal al problema de transporte del colegio, fue incapaz de encontrar una alternativa aceptable. Volver a la situación de viaje sin regularizar del pasado era imposible, pero los sucesivos directores, que no deseaban que se violara la seguridad del castillo, se resistían fervientemente a establecer una ruta más segura de entrada en el colegio (por ejemplo, permitir que se pudiera entrar a través de una chimenea gracias a los Polvos Flu).

Finalmente, la Ministra de Magia Ottaline Gambol, a la que le intrigaban las invenciones muggles en gran medida y vio potencial en sus trenes, sugirió una osada y controvertida solución a este espinoso problema. De dónde salió el Expreso de Hogwarts exactamente no se ha logrado probar nunca, sin embargo es un hecho confirmado que hay informes secretos en el Ministerio de Magia que informan de una operación masiva en la que se utilizaron ciento sesenta y siete Hechizos de Memoria y el mayor Encantamiento de Ocultación jamás llevado a cabo en Gran Bretaña. A la mañana siguiente de estos presuntos delitos, una locomotora de vapor de un brillante escarlata con todos sus vagones sorprendió a los habitantes de Hogsmeade (que tampoco se habían dado cuenta de que tenían una estación de tren), mientras que varios sorprendidos trabajadores ferroviarios muggles de Crewe se pasaron el resto del año dándole vueltas a la cabeza a la extraña sensación de que habían extraviado algo importante.

El Expreso de Hogwarts fue sometido a varias modificaciones mágicas antes de que el Ministerio lo aprobara para su uso como transporte escolar. Muchas familias de sangre pura se mostraron indignadas ante la idea de que sus hijos usasen un medio de transporte muggle, que pensaban era inseguro, degradante y antihigiénico. Sin embargo, como el Ministerio decretó que los estudiantes tendrían que viajar en el tren o no podrían ir al colegio, las objeciones fueron silenciadas rápidamente (P).

En la película, el número de la matrícula es 5972 (PF/p).

En 1992, Harry y Ron, montados en el Ford Anglia, están a punto de chocar contra el tren (CS/p).

En 1993, el Expreso Hogwarts se detiene ante la visita de unos dementores (PA).

En el Expreso Hogwarts han sucedido muchas anécdotas, así como batallas entre el bando de Harry y los de Slytherin. También aquí se han conocido a personajes muy importantes, como son Neville Longbottom, Remus John Lupin, Hermione Jane Granger o Luna Lovegood.

La figura del tren podría haber sido en homenaje a cuando se le ocurrió por primera vez la idea de escribir Harry Potter. Fue en un tren de Manchester a Londres (JKR).
 

contenido original © 2004-2013 El Cronista de Salem
ilustración del interior del Expreso Hogwarts © 2003 El Cronista de Salem
fotografía del Expreso Hogwarts © 2000 Warner Bros pictures
Contenido Original: 10/5/2004 ~ Última Actualización: 23/3/2013